El pestiño es un dulce navideño o de Semana Santa, típico de Andalucía y otras zonas de España, elaborado con masa de harina, frito en aceite de oliva y pasado por miel.

A la masa se le suele dar sabor con ajonjolí. Su tamaño y forma son variables, aunque por lo general suele ser un cuadrado de masa con dos esquinas opuestas plegadas hacia el centro. Uno de sus ingredientes optativos es la matalaúva (también llamada anís en grano). También se elaboran con azúcar, como una alternativa a la miel.

La historia del pestiño puede remontarse al siglo XVI, siendo probablemente mucho más antiguo. La primera referencia literaria la encontramos en La Lozana andaluza (1528) de Francisco Delicado; en 1791 es mencionado en Los Locos de Mayor Marca; asimismo, es mencionado en El sombrero de tres picos (1874) de Pedro Antonio de Alarcón. El pestiño está emparentado con la shebbakiyya marroquí, lo que sugiere un posible origen común, quizá andalusí. 

En América, en concreto en Costa Rica, existe un dulce heredado del pestiño llamado prestiño y que consiste en una masa de harina frita y bañada en panela. ​En la cocina tradicional ecuatoriana se los conoce como “pristiños”, vocablo derivado de su original español. Se sirven igualmente con miel de panela en fiestas navideñas.


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